TARIK HASSAD: Exalumno de Formación Profesional

Tarik Hassad nació hace veinte años en el pueblo de Settat, cerca de Casablanca, en Marruecos. Tenía seis años cuando recaló en Euskal Herria junto con su familia. Reconoce que siempre ha estado muy alejado del concepto de alumno ejemplar.

Desde la madurez que otorgan los años, hoy se arrepiente de aquella actitud, sobre todo, por lo que hizo sufrir a sus padres. Pero en Goierri Eskola supo darle la vuelta a la situación. Optó por la Formación  Profesional Básica, por la Electromecánica de Vehículos. Hoy trabaja para un taller de motos en Olaberria, pero si pudiera compaginar estudios y trabajo, no le importaría volver a estudiar.

“Mi consejo es estudiar centrándose en aquello que a uno le gusta”

De Marruecos a Euskal Herria, a Beasain. ¿Cómo recuerdas aquellos primeros años en la escuela?

Empecé en la Escuela Murumendi de Beasain. Al año y pico, nos trasladamos a Idiazabal y me llevaron a Aita Iparragirre Herri Eskola. Y luego vuelta a Beasain, a Loinazpe, a cursar la Educación Secundaria Obligatoria. Pero aquello no me gustó nada.

Quería estudiar mecánica. Tenía amigos en Goierri Eskola y lo tenía claro. Al final, me expulsaron de Loinazpe.

¿Qué pasó para acabar así?

La liaba siempre. Estuve dos o tres años en Loinazpe. Repetí 1º de ESO. Luego repetí 2º. Quería venir a Goierri Eskola pero como no había cumplido todavía 16 años, no podía. Y tampoco me podían dejar en la calle porque por ley tenía que ir a la escuela. Así que, hice 3º de ESO y al final conseguí llegar a Goierri Eskola.

¿A qué se debía aquella actitud?

Era solo porque quería estudiar en Goierri Eskola. Quería que me expulsaran y pensaba que la única forma de lograrlo, era manteniendo una mala actitud. Si no, me habría comportado de otra forma. Lo que no sabía entonces era que tenía que tener 16 años para entrar en Goierri Eskola.

¿Cómo te las arreglaste los primeros años sin conocer el idioma?

En Murumendi aprendí poco euskera. No lo recuerdo muy bien. Es verdad que fue duro. Nos pusieron un profesor a mi hermano y a mí que hablaba árabe, castellano y euskera. Nos ayudó mucho. Solía estar con nosotros en clase. Luego en Idiazabal todo fue mucho mejor. Hice amigos rápido y entre gestos, dibujos etc. todos se esforzaban hasta hacerme entender lo que decían.

En castellano hablo muy mal.

Te has referido a tu mal comportamiento, ¿Cuándo comenzaste a cambiar?

Fue en Goierri Eskola. Repetí el curso pero para continuar  obligatoriamente tenía que aprobar a la segunda. Si no, me iba fuera. Los profesores se reunieron con mis padres, vi lo que me podía pasar y fue entonces cuando cambié de chip.

Prefería hacer un esfuerzo durante un año que quedarme sin nada y estar perdiendo el tiempo.

¿Te apoyaron los profesores?

Me ayudaron mucho. Cuando se dieron cuenta de mi cambio de actitud me animaron y me motivaron mucho. Se reunían con mis padres y estaban muy encima.

Al principio, en Goierri Eskola, sí, volví a meter la pata. Es verdad que nos juntamos los mejores en mecánica. Entre nosotros no había alumnos modélicos. Las cosas han ido cambiado. En segundo, coincidí con gente más aplicada y eso también ayuda. Estuve a gusto.

¿Y qué hay de tu paso por Ikaslan?

Hice prácticas en Ikaslan durante unos ochos meses y todo muy bien. Nos daban una pequeña cantidad de dinero que me venía muy bien para mis cosas. Acabé y a los dos meses me llamaron de la escuela diciendo que estaban buscando gente para trabajar en un taller. Empecé a trabajar en la empresa Jon Zuremoto, en Olaberria, y ahí sigo. Cumpliré dos años en breve. Estoy contento.

Si echas la mirada atrás, ¿qué cambiarías?

La actitud. Sobre todo, por mis padres. Les he dado muchos disgustos.

¿Te ha afectado de alguna forma el hecho de ser inmigrante?

No me ha hecho daño. Yo quería venir a Euskal Herria. Nuestro padre nos contaba cosas y yo quería conocer este lugar.

¿Qué os contaba?

Nuestro padre vino unos ocho años antes que mi madre, mis hermanos y yo. Todo lo que nos decía era malo. Que aquí hacía un frío infernal, que no paraba de llover… Pero veía las fotos y surgía la tentación.

Mis padres van todos los años a Marruecos, pero yo he ido muy poco. Justo el pasado verano estuve con un amigo de la cuadrilla pero igual llevaba ocho años sin ir. A vivir, no volvería. Aquí tengo a mis amigos, todo… Allá tengo a parte de la familia.

¿A partir de ahora, qué planes tienes?

Se me ha pasado por la cabeza volver a estudiar. Me gustaría estudiar soldadura. Me dicen que tengo buena mano para soldar. Empecé a trabajar y ya no pude continuar estudiando. Ahora mismo no puedo compaginar ambas cosas, pero ya me gustaría probar. Además, seguro que hay trabajo como soldador.

¿Algún  consejo para aquellas personas que creen que estar en una clase no es lo suyo?

Si no te gusta estudiar, la Formación Profesional Básica es una buena opción.  Pasas más tiempo en el taller que en clase. Aún así, mi consejo es estudiar y centrarse en aquello que te gusta hasta lograr sacarlo adelante.

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