JON ALUSTIZA: Exalumno de Bachillerato y Formacion Profesional de Grado Superior

Asegura Jon Alustiza que en el trabajo ha aprendido a otorgar a cada cosa la importancia que realmente tiene y a afrontar situaciones complejas.  Es gestor de proyectos en la empresa Cadinox. Tras hacer el bachillerato científico en Goierri Eskola, optó por el ciclo de grado superior de Diseño en Fabricación Mecánica. Tras una temporada trabajando, volvió a Goierri Eskola para adquirir la titulación de Técnico Superior en Construcciones Metálicas. Este idiazabaldarra de 30 años dice no haberse quedado con la pena de no haber ido a la universidad. Viendo las oportunidades que le ha dado la Formación Profesional, volvería a apostar por la misma trayectoria.

 

“La Formación Profesional te da buenas oportunidades, antes y ahora”

Antes de recalar en Goierri Eskola, ¿dónde estudiaste?

De pequeño fui a Aita Iparragirre Herri Eskola, en Idiazabal, y de ahí al Instituto Loinazpe de Beasain donde hice la ESO. Al terminar el instituto tenía claro que quería hacer el bachillerato científico y me vine a Goierri Eskola.

Después del bachillerato tuve mis dudas entre hacer ingeniería u optar por la Formación Profesional y hacer un ciclo de grado superior. Al final mi hermano –él estudió ingeniería- me convenció para que estudiara Diseño en Fabricación Mecánica.

¿A qué se debió el consejo?

No lo sé. Supongo que la carrera le resultó más exigente de lo previsto. Después, viendo las oportunidades que me ha brindado la FP, no me arrepiento.

Comenzaste a trabajar nada más acabar el ciclo de grado superior, ¿no es así?

Sí. Estuve trabajando en CAF durante un año aproximadamente pero al finalizar el contrato, no se me renovó. En lugar de ponerme a buscar trabajo, decidí volver a estudiar. Hice un segundo ciclo de grado superior, el de Construcciones Metálicas. Realicé prácticas en Ikaslan, también en el departamento del profesorado en Goierri Eskola y las prácticas definitivas las hice en Cadinox donde me quede y donde sigo hoy en día. Llevaré unos siete años.

¿Estás satisfecho con las decisiones adoptadas?

Sí. El hecho de no poder continuar en CAF fue un revés porque todo el mundo quería entrar en CAF pero tenía ganas de estudiar y aproveché la situación para hacerlo. Después de hacer el segundo ciclo, tuve la oportunidad de empezar a trabajar en Cadinox.

Has realizado dos ciclos de grado superior en Goierri Eskola. La vivencia en cada caso ¿ha sido diferente?

El primero estaba enfocado al dibujo y al diseño de piezas y como siempre me ha gustado, me pareció lo más lógico. Aprobé sin mayores dificultades y el segundo ciclo me resultó aún más sencillo porque tenía algunas asignaturas convalidadas.

En el segundo caso, era el más joven de la clase. Puede parecer que la mayoría serán jóvenes que han acabado el bachiller recientemente, pero no era así. Había alumnos que anteriormente habían estudiado ingeniería u otras carreras. A veces hay que replantear las cosas.

¿Qué opinión te merece la Formación Profesional?

Creo que brinda excelentes oportunidades, antes y ahora. En comparación con el grado de ingeniería, siempre se le ha dado un valor inferior y es cierto que en cuanto a materia, por ejemplo, la carrera de ingeniería es mucho más exigente, pero dentro del mundo de la industria creo que la diferencia no es tan reseñable. Los ingenieros pueden tener un mayor conocimiento técnico en determinados casos y otras veces, ocurre lo contrario.

¿Cuál es tu trabajo en Cadinox?

Durante el periodo de prácticas pasé por casi todos los departamentos y luego me nombraron gestor de proyectos, que es el mismo cargo que desempeño hoy en día. Me encargo de gestionar todo el proceso de fabricación desde la entrada del pedido hasta su entrega.

¿Tienes contacto directo con el cliente?

Hay dos fases. Hasta la entrada del pedido son los comerciales quienes se relacionan con el cliente. Una vez hecha el pedido sí que suelo tener contacto directo con el cliente. Con el cliente y paralelamente, con el taller. Solemos decir que tenemos dos clientes: el que compra la pieza y la gente del taller.

No resultará fácil trabajar con tanta gente…

No. Todo es mucho más fácil si se tienen menos responsabilidades. Pero es enriquecedor y aprendes mucho. Ves las dos caras y tienes que dar una respuesta al cliente y también ante tus compañeros. Eso no te lo enseñan en la escuela.

¿Qué te ha enseñado el trabajo?

A saber afrontar momentos complicados. A tomarme las cosas de otra manera otorgando a cada cosa la importancia que se merece. Al principio me presionaba mucho a mí mismo y con el tiempo he aprendido a relativizar el trabajo. Antes si un cliente te decía “lo quiero ya”, parecía que se acababa el mundo y aprendes que no es así.

También he aprendido más inglés en el trabajo que en la escuela. La relación con los clientes es siempre en inglés. Yo ya tenía una base pero con lo que sabía no podía llegar muy lejos. Lo he aprendido a base de tener que hablarlo, por necesidad.

¿Echas algo de menos en los centros formativos para que la formación sea más completa?

Dependerá del puesto de trabajo, pero sí creo que la capacidad para afrontar problemas y responsabilidades es una competencia que es necesaria y que no se aborda en las escuelas. Antes al menos, no. Reconozco que no es fácil pero sería deseable. Y como he dicho antes, lo mismo ocurre con las lenguas. Puedes aprenderlos en la escuela pero no siempre se le da la importancia que tiene. Y si no controlas bien la lengua, te da miedo y respeto hablar con un cliente.

Dices que todo trabajador recuerda un día de trabajo como el peor. ¿Cuál es el peor día que recuerdas?

 Recuerdo que era viernes. Llevaría año y medio trabajando más o menos. Nos visitaba un cliente para unas pruebas que se alargaron demasiado y salieron mal. No acabábamos. Acabé montando piezas con otros dos compañeros. Aquel día entré trabajar a las seis de la mañana y llegué a casa hacia las 11.45h. Recuerdo lo que me dijo el cliente: “No sé cuánto cobrarás, pero estoy seguro de que tu jefe te paga menos de lo que te mereces”. No lo he olvidado. Lo pasé muy mal pero desde entonces me tomo las cosas de otra manera.

¿Te sirvió la experiencia de CAF?

Sí. Te vas dando cuenta de que en el mundo laboral tienes que superar los problemas y que el mundo no se acaba con el primer problema que tienes. Lo pasé mal cuando vi que me quedaba sin trabajo. Llevaba un año, conocía a la gente… y de repente te encuentras en una situación que no te lo esperabas. Triste y decepcionado. Me aconsejaban que enviara curriculums pero yo sabía que en septiembre volvería a estudiar.

Cadinox está especializada en fabricar piezas muy singulares, ¿no es así?

Sí. Somos una calderería. No tenemos producto propio. El cliente nos pasa  el diseño y nosotros nos encargamos de todo el proceso de fabricación. En sus inicios, Cadinox surgió para dar servicio a la empresa papelera de la comarca de Tolosaldea pero nos hemos diversificado y trabajamos para varios sectores como el de la energía hidráulica, energía nuclear, equipos para ciencia o sectores que sin ser tan emergentes  son estratégicos. Me refiero a sectores que tienen en cuenta lo que llamamos valor añadido. A muchos clientes no les importa pagar un poco más si le garantizas seguridad. En la toma de decisiones, la clave suele estar ahí.

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